Documento rector

NUESTRA MISIÓN

Chile entra en una era incierta de competencia entre grandes potencias y es probable que no estemos preparados para esta nueva coyuntura histórica. Los riesgos y amenazas que se ciernen sobre el país se estructuran en dos dimensiones. Primero, las presiones sistémicas y pretensiones hegemónicas sobre nuestros espacios vitales, mediante coerción económica, securitización de recursos críticos y alineamientos forzados. La segunda es la inestabilidad que pueden alcanzar zonas sensibles de nuestra geopolítica tricontinental: los pasos bioceánicos australes, la proyección antártica y las líneas de comunicación marítima del Pacífico Sur. Preservar la independencia y la soberanía efectiva frente a ambas es la cuestión fundamental de la seguridad nacional de nuestro tiempo.

La misión de Interés Nacional es anticipar esas presiones y equipar a líderes y tomadores de decisiones de información útil, análisis riguroso y categorías geopolíticas originales para la acción política decidida.

En definitiva, buscamos aportar a la actualización del pensamiento estratégico nacional mediante la incorporación de la variable geopolítica. Nuestro estado final deseado es el fortalecimiento de un proyecto político nacional orientado a resguardar la libertad de acción de la República en una competencia prolongada entre grandes potencias y pretensiones hegemónicas sobre nuestros espacios vitales.

Chile tricontinental

Un Estado oceánico de tres vértices

Está arraigado en el pensamiento general que Chile es una larga y angosta faja de tierra, cercada entre cordillera y mar. Sin embargo, reivindicamos el concepto geopolítico que identifica a Chile con un sistema territorial tricontinental —americano, oceánico y antártico— cuya unidad depende del dominio del Pacífico Sur. Esta doctrina formulada por el general Ramón Cañas Montalva fue asumida como política de Estado durante el gobierno del Frente Popular en 1940. Recuperarla es condición básica para que Chile defina su lugar en el siglo del Pacífico, en plena transición del orden global.

Imágenes satelitales · NASA y CBERS-4A (China–Brasil)

Estrecho de Magallanes

Paso bioceánico · NASA

Cabo de Hornos

Paso Drake · NASA

Península Antártica

Proyección antártica · NASA

Isla de Pascua

Pacífico Sur · NASA

Salar de Atacama

Litio · CBERS-4A

Santiago y los Andes centrales

Valle central · CBERS-4A

Chuquicamata

Cobre · CBERS-4A

756.000 km²

Chile americano · 17°30’–56°30′ S

1.250.257 km²

Territorio Chileno Antártico · 53°–90° O (D.S. 1747, 1940)

3,68 M km²

Zona económica exclusiva, casi cinco veces el territorio americano

3.700 km

De la costa continental a Rapa Nui, vértice oceánico

La geometría de un Estado marítimo-comercial

Medido por sus tierras emergidas en América Austral, Chile es un país mediano con cerca de 756.000 km² distribuidos a lo largo de unos 4.300 km de latitud, entre los 17°30′ y los 56°30′ S, con un ancho medio que no supera los 180 km, con una evidente ausencia de profundidad estratégica territorial. El Territorio Chileno Antártico, delimitado entre los meridianos 53° y 90° O, suma 1.250.257 km²: un 65% más que la porción americana. La zona económica exclusiva alcanza 3,68 millones de km², casi cinco veces la superficie continental, y más de 1,6 millones de ellos se generan en torno a las islas oceánicas —Juan Fernández, Desventuradas, Salas y Gómez y Rapa Nui—, esta última a unos 3.700 km de la costa y plenamente inserta en el triángulo polinésico.

Proyectado sobre un mapa centrado en el Polo Sur, el territorio adopta la forma de un triángulo cuyos vértices son Arica, Rapa Nui y el Polo Sur, unido por el mar. Entre el extremo norte y el polo median cerca de 8.000 km. Ninguna variable de la defensa nacional —despliegue naval, vigilancia marítima, logística antártica, conectividad digital— puede planificarse correctamente si se parte de la imagen distorsionada de la faja continental.

Los pasos australes como bisagra del sistema

El vértice que articula los tres continentes es Magallanes. Allí confluyen los únicos pasos naturales entre el Atlántico y el Pacífico: el Estrecho de Magallanes, de unos 570 km de longitud, el canal Beagle y el Paso Drake, de unos 800 km entre el cabo de Hornos y las Shetland del Sur. Son la alternativa estructural al Canal de Panamá para los buques que exceden sus esclusas o cuando la sequía restringe su operación, como ocurrió en 2023 y 2024. Y son, al mismo tiempo, la vía de acceso a la Antártica. Punta Arenas está a poco más de 1.200 km de la isla Rey Jorge, donde se concentra la presencia permanente chilena con la base Frei y Villa Las Estrellas.

Quien controla la bisagra austral domina la continuidad del territorio. Por eso la delimitación con Argentina no es un asunto cerrado. La Ley argentina 27.557, de 2020, proyectó una plataforma continental extendida que, según la nota presentada por Chile ante Naciones Unidas en octubre de 2021, se superpone en unos 5.300 km² con la plataforma chilena al sureste del punto F del Tratado de Paz y Amistad de 1984. Es una disputa técnica sobre el lecho marino; su sustrato es la conexión física entre el Chile americano y el Chile antártico.

Fundamentos geopolíticos de Cañas Montalva.

El concepto tiene autor. Ramón Cañas Montalva (1896–1977) fue destinado a Magallanes al egresar de la Escuela Militar y nunca abandonó esa perspectiva. Como agregado militar en Suecia estudió en Uppsala con Rudolf Kjellén, el creador del término geopolítica, y recorrió Europa para conocer a los principales teóricos de su tiempo. Volvió con una convicción: Chile no podía pensarse como un país andino con costa, sino como un Estado oceánico con vocación antártica, asentado en la vertiente occidental de América y orientado hacia el Pacífico, al que consideraba el océano del futuro.

Integró la comisión presidida por Julio Escudero Guzmán que fijó los límites antárticos, y en abril de 1940 urgió a que se declararan de forma explícita. En 1946 dirigió el Instituto Geográfico Militar y presidió la Comisión de Límites con Argentina; entre 1947 y 1949 fue comandante en jefe del Ejército, y en 1948 acompañó al presidente González Videla en la inauguración de la base O’Higgins. Fundó la revista Terra Australis y desde ella sostuvo, ya fuera del servicio, la idea de un Chile tricontinental: el continente americano, Rapa Nui y las islas oceánicas, y el territorio antártico.

Su obra ha quedado, en buena medida, confinada a círculos militares y especializados. La geopolítica chilena se volvió predominantemente defensiva y cordillerana, absorbida por las controversias vecinales, mientras la dimensión oceánica y antártica que él puso en el centro pasaba a un segundo plano. Reivindicarlo no es un ejercicio de memoria: es recuperar la única matriz conceptual chilena capaz de leer el país completo.

El Frente Popular y el acto soberano de 1940

La doctrina se institucionalizó por una decisión política civil. La visión geopolítica de Cañas Montalva contó con el respaldo político del Frente Popular, que la incorporó a su proyecto de desarrollo nacional y le dio rango de política de Estado. La coalición de radicales, socialistas y comunistas asumió la soberanía austral y antártica como una tarea propia del gobierno popular, y ese apoyo permitió que el planteamiento del general llegara a la comisión de límites con peso político. El presidente Pedro Aguirre Cerda, elegido en 1938 por el Frente Popular, viajó al extremo austral a fines de 1939, impulsó la comisión de límites y promulgó el Decreto Supremo 1747, del 6 de noviembre de 1940, que estableció el Territorio Chileno Antártico entre los meridianos 53° y 90° O. Es el acto de soberanía territorial más trascendente del siglo XX chileno.

No es casual que el mismo gobierno creara la CORFO en 1939. El Frente Popular entendió que soberanía y desarrollo son una sola política: un Estado que proyecta su territorio necesita capacidad industrial, infraestructura y conocimiento propio para ocuparlo. La convergencia entre un gobierno popular y un general geopolítico demuestra que la proyección tricontinental no pertenece a un sector. Es patrimonio de la República, y fue una coalición basada en un proyecto de carácter nacional-popular la que instaló esta trayectoria.

Vigencia: el Pacífico de Cañas Montalva es hoy el Pacífico asiático

El Tratado Antártico de 1959, del que Chile es signatario original, congeló las reclamaciones sin extinguirlas. El sector chileno se superpone con los reclamados por Argentina y el Reino Unido, y desde 2048 cualquier parte consultiva podrá pedir la revisión del Protocolo de Madrid, que hoy prohíbe la actividad minera. La posición de Chile en ese momento dependerá de su trayectoria basada en una política de presencia permanente, ciencia, logística, cartografía y capacidad naval.

El océano del futuro que anticipó Cañas Montalva es hoy el eje del comercio mundial. China es hoy el factor de certidumbre en el caótico proceso de transición del orden internacional, es a su vez, el principal socio comercial de Chile y destino de más de un tercio de sus exportaciones; el cobre de Chuquicamata y el litio del salar de Atacama, captados en este atlas por el satélite chino-brasileño CBERS-4A, son insumos de la transformación de las fuerzas productivas del indo-pacífico. Chile fue el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, en 1970. Ese capital diplomático, sumado a la posición tricontinental, permite a Chile proyectarse como plataforma del Pacífico Sur hacia Asia y hacia la Antártica, sin subordinar su política austral a ninguna potencia.

Implicancias para la acción política

  • Restituir la doctrina tricontinental como eje explícito de la Política de Defensa Nacional y de la política exterior, corrigiendo la primacía de la mirada continental y cordillerana.
  • Hacer de Punta Arenas y Puerto Williams las puertas de entrada principales a la Antártica, con inversión sostenida en logística polar, el rompehielos Almirante Viel y ciencia propia, abiertas a la cooperación con socios asiáticos dentro del Sistema del Tratado Antártico.
  • Preparar desde hoy la posición chilena para 2048: ocupación efectiva, cartografía del lecho marino y defensa técnica de la plataforma continental al sureste del punto F.
  • Elevar a Rapa Nui a nodo estratégico del Pacífico, con conectividad y presencia del Estado acordes con su valor oceánico, en diálogo con el pueblo rapanui.
  • Reivindicar el legado de Cañas Montalva y del Frente Popular e incorporarlo a la formación de diplomáticos, oficiales y funcionarios públicos como fundamento de una geopolítica nacional propia.

Independencia y soberanía efectiva

1814 — 1820

Rancagua

1814

Chacabuco

1817

Maipú

1818

Primera Escuadra Nacional

1818

Toma de Valdivia

1820

Créditos de imágenes. Satelitales NASA: Estación Espacial Internacional y MODIS (dominio público). Satelitales CBERS-4A: satélite China–Brasil (CRESDA / INPE), cámaras WPM y WFI, 2025–2026; datos del INPE bajo licencia CC BY 4.0, procesamiento en color de Interés Nacional. Pinturas: Giulio Nanetti, Batalla de Rancagua; José Tomás Vandorse, Batalla de Chacabuco (1852); Johann Moritz Rugendas, Batalla de Maipú (c. 1837); Thomas Somerscales, Primera Escuadra Nacional; autor del siglo XIX, Toma de Valdivia. Pinturas de dominio público, vía Wikimedia Commons.

Bandera de Chile

INTERÉS NACIONAL

Análisis político-estratégico desde Chile, útil para la toma de decisiones.