Una misión oceanográfica histórica: Entre la odisea científica y el falso espionaje

La expedición conjunta Chile-China a la Fosa de Atacama es un hito científico global. Este análisis desmonta la narrativa geopolítica de espionaje que explota el carácter dual de la ciencia de frontera. Evaluada por variables objetivas de cooperación internacional, la misión oceanográfica constituye una oportunidad para el desarrollo del conocimiento y dominio de nuestros océanos.

Resumen ejecutivo

  • La expedición conjunta China-Chile a la Fosa de Atacama (JCATE) es un hito científico que da a Chile acceso a un sumergible capaz de llegar a 10.000 metros y a datos de alta resolución sobre su propio territorio marino.
  • La etiqueta de «buque espía» nació en informes especulativos de centros de estudios occidentales (ASPI, CSIS), se difundió desde Infobae el 11 de enero de 2026 y la prensa chilena la replicó en pocas horas.
  • Las capacidades de doble uso del Xiang Yang Hong 03 y del Tan Suo Yi Hao son comunes a los buques de investigación de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, y la sospecha se aplica según la identidad del operador.
  • La misión cumple la Convemar y opera con autorización condicionada, observador nacional de la Armada y permisos de Subpesca, lo que vuelve técnicamente inviable la hipótesis de espionaje.
  • Chile debe aplicar el mismo protocolo de supervisión a toda expedición extranjera, sacar el debate científico del registro de la seguridad y mantener una cooperación plural que proteja su autonomía de decisión.

1. Ciencia oceanográfica y asuntos estratégicos

La oceanografía contemporánea se sitúa en la intersección entre la investigación científica y los instrumentos del poder nacional. Para los estudios estratégicos, el conocimiento oceanográfico es un recurso de poder blando y una capacidad de inteligencia en el dominio marítimo, y desde Mahan (1890) el conocimiento del mar se asocia a ventajas de seguridad e influencia.

La exploración de ambientes hadales como la Fosa de Atacama1 es además la frontera del conocimiento biológico, geofísico y ecológico, donde cada hallazgo amplía lo que se sabe sobre la adaptación de la vida, la dinámica de la corteza terrestre y la historia evolutiva del planeta. Por tratarse de una actividad extrema, la investigación abisal2 exige cooperación internacional en conocimiento, plataformas, sensores y logística expedicionaria.

La JCATE tiene antecedentes sólidos. El Dr. Osvaldo Ulloa y el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) suman expediciones exitosas en ambientes hadales, como ATACAMEX 2018, embarcada en el AGS-61 Cabo de Hornos de la Armada de Chile, que obtuvo del fondo muestras de agua, organismos, imágenes e información hidrográfica. En enero de 2022 científicos chilenos descendieron a la fosa a bordo del DSV Limiting Factor junto al explorador estadounidense Victor Vescovo, en otra muestra de un trabajo apoyado en plataformas internacionales y colaboración abierta.

Dr. Osvaldo Ulloa junto al explorador estadounidense Victor Vescovo (ver video)

La teoría de la interdependencia compleja de Keohane y Nye (1977) ayuda a entender esta dinámica. Sostiene que los canales transnacionales, como las colaboraciones científicas, ganan importancia y pueden operar con cierta autonomía respecto de las tensiones políticas de alto nivel. Esa autonomía se debilita cuando los Estados securitizan esos canales y los redefinen como asuntos de seguridad existencial (Buzan, Wæver y de Wilde, 1998).

Ese proceso se observa en el encuadre que presenta las misiones del Institute of Deep-sea Science and Engineering (IDSSE) de China como espionaje encubierto, con lo que una actividad de cooperación científica pasa al ámbito de la seguridad nacional y a una lógica de sospecha y exclusión.

Sabotaje y operaciones de información

Ese relato degrada el valor científico de la expedición al instalar la sospecha estratégica. Funciona como un sabotaje científico indirecto que deslegitima la cooperación internacional, dificulta el acceso de Chile a tecnologías de exploración abisal y restringe su autonomía para elegir socios de investigación.

La operación se inserta en la estrategia de negación de área de influencia que la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos aplica a los actores extrarregionales en el hemisferio. Su objetivo va más allá de la seguridad inmediata y apunta a preservar un monopolio cognitivo y tecnológico en dominios estratégicos como las aguas profundas, y a limitar la diversificación científico-técnica de los Estados de la región.

Para Chile, la exploración sistemática de sus mares adyacentes, de su plataforma continental extendida y de la Fosa de Atacama constituye, además de una contribución al conocimiento global, un ejercicio de soberanía sobre su dominio marítimo. En un país cuya identidad geopolítica está ligada al Pacífico, el mapeo abisal, la caracterización de ecosistemas hadales y el estudio de la zona de subducción3 son actos de afirmación territorial en la dimensión vertical del océano. Debilitar esa capacidad dejaría vacíos de información sobre un espacio que condiciona la seguridad física del país frente a sismos y tsunamis, así como su potencial biológico y mineral.

Los proyectos científicos de frontera fortalecen las alianzas que permiten a Chile un control efectivo de su patrimonio oceánico. La campaña de securitización, al reducir la expedición a una sospecha, busca obstruir ese salto en sus capacidades marítimas.

2. La percepción de amenaza en el concepto de doble uso

El relato del «espionaje chino en la investigación oceanográfica» descansa en el concepto de doble uso. El término nació en los años noventa en la política de control de exportaciones y no proliferación, para regular la transferencia de bienes esenciales para el desarrollo civil, como programas informáticos, sensores o componentes químicos, que también podían servir a programas de armamento o de vigilancia. Hoy designa la transferencia continua entre tecnologías civiles y militares, desde la inteligencia artificial y la microelectrónica hasta la biotecnología y los materiales avanzados, que borra las fronteras entre los sectores civil y de defensa.

2.1. El Xiang Yang Hong 03

El buque oceanográfico Xiang Yang Hong 03, plataforma de la misión conjunta, reúne capacidades científicas y estratégicas, igual que el rompehielos chileno Almirante Viel y las flotas de investigación occidentales. En Estados Unidos esas flotas las operan la US Navy y la NOAA, y en Francia el Ifremer y la Marine Nationale, y en ambos países la recolección de datos hidrográficos y el apoyo a operaciones navales se superponen desde la Guerra Fría.

Sus sistemas de sonar multihaz y su gravímetro producen mapas del fondo marino indispensables para la geología y la biología, que también sirven para la navegación submarina de precisión o para localizar infraestructura crítica. Sus sensores CTD y muestreadores caracterizan la columna de agua para la climatología y la ecología, y esa misma información es útil para la acústica submarina y la planificación naval. El posicionamiento dinámico, que le permite mantenerse fijo en un punto, sirve tanto para desplegar sumergibles como para estacionarse en misiones de inteligencia. Las tecnologías que reducen el ruido radiado mejoran los datos científicos y facilitan operaciones discretas, y su autonomía transoceánica le da acceso al Ártico, la Antártica o el Pacífico remoto.

Su historial combina investigación genuina, como estudios de biodiversidad y monitoreo climático, con aplicaciones económicas como la prospección de nódulos polimetálicos y la minería submarina experimental. La misma plataforma que descubre ecosistemas abisales puede evaluar la explotación de recursos del fondo marino, y esa versatilidad es la esencia del doble uso.

El caso del Xiang Yang Hong 03 muestra cómo la frontera tecnológica de la oceanografía produce sistemas con valor civil y de seguridad a la vez, igual que cualquier buque de investigación moderno. Su politización como amenaza se explica por una securitización selectiva según la identidad geopolítica del operador, sin que se haya acreditado función oculta alguna. La Armada de Estados Unidos financia buena parte de la investigación oceanográfica mundial a través de la Office of Naval Research, y los datos de los buques universitarios estadounidenses alimentan a la vez publicaciones en Science y los modelos del Naval Oceanographic Office.

Buques como el británico RRS James Cook o el francés Pourquoi Pas?, dedicados a la investigación climática y geológica, tienen capacidades similares. La diferencia está en la percepción, porque las actividades occidentales gozan de una presunción de legitimidad científica y las chinas reciben un escrutinio estratégico preventivo. El incidente del USNS Bowditch en 2016, cuyo dron submarino fue incautado por Beijing en el Mar de China Meridional, lo ilustra bien. Washington defendió la misión como investigación legítima en aguas internacionales y Beijing la consideró una intrusión de inteligencia, de modo que la desconfianza es recíproca en las zonas sensibles4. El primer ministro australiano Anthony Albanese reconoció en 2025 esa reciprocidad tácita, al señalar que «así como Occidente despliega buques de investigación cerca de China, no puede sorprenderse de que China haga lo propio»5.

La condición dual del buque lo sitúa, por tanto, dentro de una norma histórica y global, y su politización responde a la securitización competitiva propia de la rivalidad sistémica actual.

3. La expedición JCATE: objetivos y métodos

La expedición se ampara en el memorándum de entendimiento firmado el 8 de noviembre de 2023 entre el IDSSE, la Universidad de Concepción y el Instituto Milenio de Oceanografía6. Su objetivo central es explorar sistemáticamente la Fosa de Atacama, parte de la Fosa de Perú-Chile, de unos 8.000 metros de profundidad y situada a 160 km de la costa norte de Chile. La dirige Mengran Du (IDSSE), con los cojefes científicos chilenos Osvaldo Ulloa Quijada y Mauricio Urbina Foneron, ambos del IMO-UdeC.

Según la Dra. Du, científica del Instituto de Aguas Profundas de la Academia China de Ciencias, la fosa es «una parte muy importante de las fosas oceánicas globales», y su estudio ayudará a entender la distribución de la vida abisal, la edad de los sedimentos y la dinámica tectónica de la zona. La expedición se propone cartografiar el fondo abisal en alta resolución, estudiar la biodiversidad a presiones superiores a 600 atmósferas y analizar la geología de la zona de subducción, responsable de la megasismicidad de la región.

Dra. Mengran Du en la Universidad de Concepción (2025)

El sumergible tripulado Fendouzhe («Luchador»), capaz de descender a 10.000 metros con tres ocupantes, permitirá por primera vez observar in situ el fondo de la fosa chilena y tomar muestras con brazo robótico. El buque Tan Suo Yi Hao, con el apoyo del Xiang Yang Hong 03, despliega instrumentación oceanográfica estándar, como sondas CTD (conductividad, temperatura y profundidad), muestreadores de agua y sedimentos, redes biológicas y vehículos operados a distancia (ROV).

El equipo de la Dra. Du tiene resultados de alto impacto. En 2025 documentó en las fosas de Kuriles-Kamchatka y Aleutianas extensas comunidades quimiosintéticas de gusanos tubícolas y bivalvos a 9.500 metros de profundidad. El hallazgo, publicado en Nature, amplió en un 25% la profundidad conocida para esos ecosistemas y mostró una abundancia biológica inesperada en un ambiente que se suponía casi estéril. Nature incluyó a la Dra. Du entre las diez personas que definieron la ciencia en 2025.

Portada Revista Nature: https://www.nature.com/articles/d41586-025-03843-6

La JCATE (Joint China-Chile Atacama Trench Expedition) integra a más de una decena de científicos chilenos de la Universidad de Concepción, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de Valparaíso, además de especialistas del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), con acceso pleno a los datos en tiempo real y participación en las inmersiones y los muestreos. Un observador científico nacional designado por la Armada de Chile fiscaliza a bordo el cumplimiento de la ruta y de los protocolos autorizados, de modo que cualquier desviación sería detectada y reportada de inmediato. Las instituciones chilenas han calificado el proyecto como un «hito en la cooperación científica internacional».

Fendouzhe en operación

4. Cómo se construyó el relato del buque espía

El rendimiento científico reconocido de las misiones del IDSSE contradice la especulación sobre fines maliciosos. El relato del Tan Suo Yi Hao como «buque espía» siguió un mecanismo en tres fases, que convirtió indicios ambiguos en presunción de culpabilidad aprovechando asimetrías de información.

La primera fase, entre abril de 2025 y enero de 2026, generó el marco de sospecha desde centros de estudios occidentales. En abril de 2025, Malcolm Davis, del ASPI australiano7, presentó el paso del buque cerca de su costa como un intento de «cartografiar cables submarinos». Un estudio del CSIS estadounidense de enero de 2024, recirculado en 20258, calificó de riesgo a 52 de 64 buques chinos, entre ellos el Tan Suo Yi Hao, por «patrones de navegación anómalos» y «vínculos institucionales». Ninguno de esos informes presenta evidencia de actos ilícitos, como interceptación de comunicaciones, instalación de dispositivos de vigilancia o levantamientos de infraestructura crítica. Sus conclusiones descansan en capacidades técnicas y trayectorias de navegación, con un uso circular del doble uso en el que la tecnología china resulta sospechosa por ser china.

La segunda fase fue la amplificación mediática. El 11 de enero de 2026 Infobae publicó «Armada chilena monitoreará a un buque chino sospechado de espionaje»9, nota que trasladó al español los informes anglosajones sin contrastarlos con los organismos científicos chilenos. Al día siguiente CNN Chile, Meganoticias, BioBioChile y la prensa militar especializada la replicaron citando a Infobae como fuente primaria, y la etiqueta de «buque espía» quedó instalada en pocas horas.

La tercera fase es la refutación por los hechos. La Armada de Chile informó que desde el 17 de junio de 2025 la misión estaba sujeta a un protocolo de control conforme a la Convemar, con autorización condicionada, menos estaciones de muestreo, observador nacional obligatorio a bordo y permisos de Subpesca. La supuesta amenaza era una actividad supervisada en tiempo real por el Estado chileno, y con esas salvaguardias la hipótesis del espionaje resulta técnicamente inviable.

El caso del observatorio Ventarrones confirma que el mecanismo prospera donde faltan protocolos de supervisión estatal. La alerta de Newsweek de diciembre de 202410 y su amplificación por AthenaLab en marzo de 202511 se apoyaron también en el posible doble uso de la investigación asociada. Con presión diplomática de por medio, la Cancillería objetó el convenio entre la UCN y el NAOC porque se había firmado al margen de los canales de evaluación del Estado, y el proyecto se canceló por vicios de forma. Donde existe un protocolo previsible, los hechos neutralizan la campaña, y donde el Estado carece de supervisión activa, la sospecha se impone y alinea la política local con las preocupaciones de una potencia externa.

Criterios para evaluar la cooperación científica

La resiliencia de las instituciones científicas frente a estas campañas depende de la solidez y transparencia de sus marcos de evaluación, que deben apoyarse en variables verificables. La primera es el marco legal y la supervisión. La JCATE cumple la Convemar y la regulación interna, con solicitud formal, evaluación técnica de la Cancillería y del SHOA, condiciones impuestas, observador nacional y resolución de Subpesca, un procedimiento diseñado para resguardar el control del Estado ribereño.

La segunda variable es el acceso a los resultados y su distribución. La expedición funciona como empresa conjunta, con científicos chilenos en las inmersiones y los análisis, coautoría de las publicaciones y reparto de muestras biológicas y geológicas. Chile participa como coproductor de conocimiento sobre su propio territorio marino y accede a capacidades tecnológicas de vanguardia.

La tercera es la coherencia con los intereses científicos nacionales. La Fosa de Atacama determina la sismicidad y el riesgo de tsunamis del país, y conocer su morfología, su dinámica sedimentaria y su biodiversidad es prioritario para la gestión de desastres. La colaboración entrega datos batimétricos y muestras que una misión nacional de nivel tecnológico similar no podría costear.

5. La securitización como instrumento de competencia geopolítica

En el multipolarismo competitivo, las potencias dominantes buscan controlar los bienes públicos en sus áreas prioritarias de influencia, incluida la infraestructura del conocimiento. Estados Unidos percibe el acceso de China a redes de observación astronómica en Chile y a datos oceanográficos sudamericanos como un desafío a la hegemonía científica occidental.

La securitización es el instrumento para contrarrestarlo. Centros alineados con la política exterior estadounidense, como el CSIS o el ASPI, publican informes que destacan los vínculos entre entidades científicas chinas y el Ejército Popular de Liberación. Esos informes describen con precisión la integración civil-militar en China, pero extraen de ella la conclusión especulativa de que toda actividad científica china en el exterior es sospechosa, y los medios que priorizan el conflicto la amplifican.

El observatorio de Antofagasta es el ejemplo más claro. La presión diplomática estadounidense llevó a suspender el proyecto por la posibilidad de un uso dual, sin evidencia de actividades ilícitas, en línea con una «Doctrina Monroe tecnológica» que busca vetar el acceso chino a infraestructura crítica en el hemisferio. Chile, que construyó su prestigio internacional sobre la apertura científica, terminó rechazando inversión y conocimiento de alto nivel por presiones externas, en perjuicio de su desarrollo científico y de su autonomía de decisión.

6. Conclusiones

Para un Estado como Chile, la postura más racional es maximizar su beneficio nacional desde su posición de socio demandado, sin adherir automáticamente al relato de securitización de una de las potencias en disputa. Sus activos geográficos son recursos estratégicos de conocimiento, y su política exterior científica debe gestionarlos con diversificación de alianzas y foco en el beneficio nacional. Eso supone tres líneas de acción.

  • Fortalecer la capacidad reguladora nacional. La evaluación caso a caso, los observadores y las condiciones impuestas han funcionado, y deben profesionalizarse y aplicarse con igual rigor a todas las potencias científicas.
  • Sacar el debate científico del registro de la seguridad. El gobierno y la comunidad política deben centrar la discusión pública en los méritos científicos, los protocolos de transparencia y los beneficios concretos, y abandonar el lenguaje de «buques espía» cuando las actividades están autorizadas y supervisadas.
  • Mantener el pluralismo cooperativo, multiplicando desde el Estado las fuentes de conocimiento, financiamiento y acceso a tecnologías de vanguardia.

La expedición que llevará a científicos chilenos a bordo del Xiang Yang Hong 03 y del Tan Suo Yi Hao a la Fosa de Atacama es un hito científico nacional y global, que acerca a dos naciones del Pacífico en un orden internacional en transición, donde la seguridad extiende sus mecanismos de control hacia la ciencia. El desafío de Chile consiste en desarrollar la capacidad institucional y diplomática para moverse en ese escenario sin quedar adscrito a ningún bando, y su primera expresión práctica es aplicar el mismo protocolo de autorización, observador nacional y acceso a datos a toda expedición extranjera, cualquiera sea su bandera.

Referencias

  1. Mahan, A. T. (1890). The influence of sea power upon history, 1660–1783. Little, Brown, and Company.
  2. Luttwak, E. N. (1987). Strategy: The logic of war and peace. Belknap Press of Harvard University Press.
  3. Keohane, R. O., & Nye, J. S. (1977). Power and interdependence: World politics in transition. Little, Brown.
  4. The White House. (2025). National security strategy. The White House.
  5. Peng, X., Du, M., & Adrianov, A. V. (2025). Flourishing chemosynthetic life at the greatest depths of hadal trenches. Nature.
  6. Fieldhouse, R. (2025, December 8). 9,000 metres under the sea: This researcher found the deepest animal ecosystems on Earth. Nature.
  7. Nature. (2025, December 8). Nature’s 10: Ten people who shaped science in 2025. Nature.
  8. Jamieson, A. J. (2010). Hadal trenches: The ecology of the deepest places on Earth (Art. No. 10.1016/J.TREE.2009.09.009). Trends in Ecology & Evolution. Recuperado de https://www.academia.edu/25957736/Hadal_trenches_the_ecology_of_the_deepest_places_on_Earth
  9. Global Times. (2025, 1 de abril). Australia’s paranoia over China’s research vessel unfounded, it doesn’t have to be this way. Global Times. Recuperado de https://www.globaltimes.cn/page/202504/1331355.shtml
  10. Funaiole, M. P., Hart, B., & Powers-Riggs, A. (2024, 18 de enero). China’s oceanographic research vessels are becoming ubiquitous. Here’s why it matters. Center for Strategic and International Studies (CSIS).
  11. Davis, M. (2025, abril). Declaraciones sobre presunta “cartografía” de cables submarinos por buques de investigación chinos [Declaraciones citadas]. Australian Strategic Policy Institute (ASPI).
  12. Infobae. (2026, 11 de enero). [Reportaje sobre monitoreo/seguimiento de buque de investigación chino por la Armada de Chile]. Infobae.
  13. United Nations. (1982). United Nations Convention on the Law of the Sea.
  14. Tatlow, D. K. (2025, 21 de abril). China space project investigated by Newsweek illegal, Chile says. Newsweek.
  15. Equipo AthenaLab. (2025, 6 de marzo). Un problema en potencia para Chile: el observatorio chino que inquieta a EE.UU. por su posible uso dual. AthenaLab.
  16. Office of the United States Trade Representative. (2025). Report on China’s targeting of the maritime, logistics, and shipbuilding sectors for dominance (Investigación Section 301, 17 de abril de 2025). USTR. Recuperado de https://ustr.gov/sites/default/files/enforcement/301Investigations/USTRReportChinaTargetingMaritime.pdf

    Notas:
  1. Comprenden las zonas más profundas del océano, por debajo de los 6.000 metros, localizadas principalmente en fosas abisales. Se caracterizan por presiones extremas, oscuridad total y una biogeoquímica única, lo que los convierte en los ecosistemas marinos menos explorados y más extremos del planeta. ↩︎
  2. Disciplina científica dedicada al estudio de las zonas más profundas del océano. Incluye el estudio de la geología, la química, la física y la biología de estos ambientes. ↩︎
  3. Límite convergente entre dos placas tectónicas, donde una se hunde (subduce) bajo la otra hacia el manto terrestre. Es el origen de la sismicidad más profunda y potente, de la formación de fosas oceánicas y del vulcanismo andino. ↩︎
  4. https://www.war.gov/News/News-Stories/Article/Article/1032823/chinese-seize-us-navy-underwater-drone-in-south-china-sea/ ↩︎
  5. https://www.skynews.com.au/australia-news/defence-and-foreign-affairs/prefer-that-it-wasnt-there-prime-minister-anthony-albanese-grilled-on-chinese-spy-ship-off-coast-of-adelaide/news-story/3909691c9ed0f68a6740ba552d8eb80a ↩︎
  6. Autorizado por Subpesca en: https://www.subpesca.cl/portal/615/articles-128193_documento.pdf ↩︎
  7. https://www.aspi.org.au/strategist-posts/seabed-sensors-and-mapping-what-chinas-survey-ship-could-be-up-to/ ↩︎
  8. https://features.csis.org/hiddenreach/china-indian-ocean-research-vessels/ ↩︎
  9. https://www.infobae.com/america/america-latina/2026/01/11/la-armada-chilena-monitoreara-a-un-buque-chino-sospechado-de-espionaje-que-llega-a-valparaiso/
    ↩︎
  10. https://www.newsweek.com/china-space-infrastructure-us-latin-america-chile-argentina-1999644
    ↩︎
  11. https://www.athenalab.org/publicaciones/2025/03/06/analisis-un-problema-en-potencia-para-chile-el-observatorio-chino-que-inquieta-a-ee-uu-por-su-posible-uso-dual/ ↩︎

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